sábado, 23 de mayo de 2015

Monseñor Oscar Arnulfo Romero en la poesía


ROMERO EN LA POESÍA

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, su vida y su martirio fueron retomados por artistas, músicos y poetas. Uno de los poemas más emblemáticos fue el escrito por Monseñor Pedro Casaldáliga sacerdote y además poeta brasileño.
Romero forma parte ya de la cultura artística y popular. Su apasionante figura combina virtudes cristianas como la compasión, la humildad, la fe;  pero también valores ciudadanos como la justicia, la libertad, los derechos humanos, la dignidad y la verdad. Romero se convirtió en musa, de muchos poetas.
Salvadoreñas y salvadoreños han escrito números poemas dedicados a Mons. Romero que será beatificado e 23 de Mayo por la Iglesia Católica. Poemas que han corrido de mano en mano, en fotocopias, libros, memes de Facebook, popularizando su contenido lleno de emociones, metáforas e imágenes. Recitales y canto a Mons. Romero fueron presentados en Abril y Mayo en el Museo de Antropología y el Teatro Nacional, moviendo sinergias de cantores, cantoras, poetas y bailarinas.
Algunos de estos poetas son personas que le conocieron, le escucharon, le siguieron. Otros no, eran pequeños o jóvenes, otros como Jesús Martínez, que ni siquiera habían nacido pero su figura les inspiró a escribir versos como estos:

OSCAR ROMERO
Oscar,
herido por el tiempo recogiste el pan  eucarístico,
el verbo hecho sangre, carne desnuda y lacerada, 
el Cristo Crucificado con el Pueblo.
Las campanas de Rutilio resonando en tu cabeza,
Palpitar de cinco siglos agolpados.

“Quizás los asesinos estén escuchando mis palabras”
-dijiste-
“Quiero decirles que los queremos, hermanos asesinos
y rezamos para que se arrepientan de corazón”

Tu voz, aliento de luz, profunda y nutricia
nos entrega el nuevo credo, santo y verdadero,
construir el nuevo cielo, pretendido y esperado,
el reino de Dios en la tierra,
la liberación y redención de nuestro pueblo,
la dignidad humana, la unión fraterna, la libertad.

Entregado al dolor, inmolado,
eres el grano que produce la cosecha,
nos alimenta para dar nuestra sangre y nuestro cuerpo
al sufrimiento y la esperanza,
Para que el  amanecer se convierta en la soñada realidad.
 
Limpio, iluminado, trasfigurado,
tu muerte redentora nos llena de vida
en el amor del Dios hecho hombre
y del hombre alcanzado por la santidad de Dios.
Eres en todos el sacrificio del Cristo colectivo,
eternamente resucitado.

Oscar, ruega por nosotros.
La tiniebla defiende a toda costa
el tobillo de barro de la estatua que soñó Nabucodonosor.
Oscar, danos siempre la esperanza
todavía
nos habita
la sombra.

Otros poemas, como el escrito por Jim Casalbe recrean la historia de represión y terror vivida en nuestro país en la década de los ochentas, durante la guerra y como esta alcanzó a religiosas y religiosos.

ROMERO REQUIEM
-A Monseñor Romero-

Presumimos la risa de los que morimos vivos
pensamos que tu muerte nos dolerá siempre
en el rumor que anda y desanda los vítores
que la justa batalla muestra en lontananza,

Plomos lluevan sobre los malvados cabecillas
como señal de tortura que los borre eternos
que caigan junto a su estirpe de psicópatas
que se pudran con sus envenenadas lenguas,

Por Romero, Grande, las Mariknoll y los Jesuitas
por quienes ofrendaron sus vidas muy temprano
por los que fundaron el difícil sueño de ser libres
y que jamás pensaron que daríamos la guerra,

De pie se quedan los anhelos y corriendo vamos
por las sendas oscuras del secreto guerrero
que nos bendigan las incendiadas luciérnagas
porque en el desarme del esqueleto andamos,

Presumimos que sus voces guiarán los nervios
susurrándonos la gran emboscada del diablo
para que nuestra piel morena sobreviva al fuego
y los nietos del jaguar sepan de otra historia

Que sus oraciones surquen los buenos caminos
y nunca nos extraviemos en el laberinto patrio
porque nos vienen jornadas que serán muy largas
y el temor a dormirnos nos mantenga en alerta,

Que su ejemplo nos levante cuando decaigamos
al sentir que las traiciones nos cercenen la idea
y que siempre estemos tres o un millón unidos
alrededor de lo que dicten sus buenos pasos.

Romero también es esperanza para los perseguidos, estigmatizados, asesinados de hoy así lo expreso la poeta Silvia Matus, retomando cantos de la Misa popular (salvadoreña) y la misa campesina (nicaragüense).

DOMINGO EN CATEDRAL

Domingo en catedral
quietud de catacumbas
lienzos de fe
confortando el agobio.
Y Romero al centro
sotana llena de codornices
cubre amorosa
rebeldes
dolientes
creyentes
descreídos.
“Vamos todos al banquete,
al banquete
de la creación”.
Putas y tullidos
sordos y sidosos
maricas y lesbianas.
“Cada cual con su taburete
a su cosecha de amor
vamos a la milpa del señor.

Romero: denostado por unos, querido por otros será entre otras cosas inspiración de bardos, de poetas, hasta donde alcance la memoria.

Silvia Ethel Matus.




martes, 19 de mayo de 2015

TRECE AVENIDA NORTE.

Las ciudades capitales son este territorio claroscuro donde viven, sobreviven, caminan o se arrastran infinidad de personajes y donde se dan infinitas situaciones ajenas a la moralidad conservadora y el orden imperante. Aquí estos poemas inspirados en el Centro de San Salvador y una de sus calles más emblemáticas, la 13 avenida norte, lugar de amores y escarceos amorosos. 

CENTRO DE SAN SALVADOR

Amo esta ciudad
con sombra de almendros, aceitunos y mangos
con el vicio asomando entre ventanas
y la virtud mendigando una moneda.
Por la noche los indigentes asaltan sus camas de cemento
por el día los callejones malolientes descubren sus manjares.

Amo sus canastos llenos de ciruelas y guayabas
y sus mujeres que tienen un cuchillo y un príncipe.
Amo los pregones y el sol lacerante
el polvo, el smog, los charcos y mercados
los zapateros remendones y sus salones de baile.

Amo esta ciudad violenta
que clama una caricia, un beso de miel y bálsamo
para su llaga abierta.
¡Amo esta ciudad!.

23-10-2012

13 AVENIDA.  LA RUE DEL AMOR

Calle umbría
en la tarde se solaza la lengua del sol en tus aceras
las cortinas se mecen al vaivén del aire
furtivamente o descaradas
las parejas
compran la intimidad en descascarados cuartos
con pastillas de jabones olorosos
para una sola vez

Lechos con sábanas curtidas
los amantes lejos de los ojos
o los dedos que niegan
ese pulso indómito atado al animal
con pelos garras y hoc icos
jadeante
acezante
adelante
atrás
en los costados

Cuerpos confundidos embisten
insisten
resisten
sudores que galopan entre el sueño y el desvelo
manos, piernas, muslos
lubricados de deseo

Pieles que se incendian
sexos que se llaman
cóncavo y convexo
ojal y aguja
circulo y cilindro
hasta acoplarse en armonioso ritmo

Traca, traca, traca
traca, traca, traca
traca, traca, traca
se escucha en el silencio

Afuera el mundo sigue
con sus muertos y sus risas
sus afanes
pero ellos acaban de robarle a la eternidad
un segundo de luz.

21-04-2015

13 AVENIDA. NANA DE SANSIVAR

Ella camina sobre tacones dorados
rasgando el aire azul
tic, toc, tic, toc
inquietos pies sobre el cemento,
la espera fuma un cigarrillo
y otea tras su hombro:
nadie
ni aquel bizarro jóven
o el obrero señudo
nadie.

Ella se despereza y entra al bar
una cerveza para apaciguar las ganas
o la sed
la espera saca su celular
y se sienta al fondo.

Un hombre
con ojos de brillante jade
repara en la bella,
se acerca y le musita
caracoles
mariposas
pájaros,
una corriente eléctrica le recorre el sexo,
minutos desmayados de calor.

La espera guarda el celular y escucha:
-Sin gorrito ¿cuanto?-
- No, con gorrito-
-Te daré más mi vida-
-No ya te dije que no-
El hombre se mira los zapatos
lo empuja el hambre de un abrazo y otras cosas:
-Vaya-.

La espera se enrosca  y ronronea
en el tejado tibio del hotel
la canción triste
termina en la rocola.

22-04-2015

13 AVENIDA. TRANS

Piernilarga se arregla el escote
se sube los pechos siliconas
balancea su cartera de piel falsa de lagarto
mirada de rimmel se posa en el hombre del auto
coqueta sonrisa ilumina la noche.

El auto se mueve
ella lo persigue
lo asedia con su perfume lavanda
su voz melodiosa
canto
terciopelo.

La puerta se abre solícita
ansias de pecado
urgencias de carne
un faro ilumina

la trece avenida.

lunes, 13 de abril de 2015

Lo femenino en Galeano

Lo femenino en Galeano

Como Saramago, o Hannah Arendt, Eduardo Galeano fue un ser luminoso, en el sentido de iluminar la larga noche del fascismo las dictaduras o el neoliberalismo y darle de comer a la esperanza de sus lectores y lectoras a través de sus letras.

Galeano, fue un extraordinario narrador, un memorioso de nuestra historia de la América que logró plasmar en sus crónicas, relatos, ensayos, libros, etc. Como humano sufrió con el dolor de la América y el Caribe, se esperanzó con sus luchas y sus logros. Soñó con una diversidad de mundos dentro del mundo: lo mestizo, lo indio, lo negro, lo blanco, en  español, creole, portugues, francés, reivindicó las mezclas, los cruces de camino, también el mundo de las mujeres.

En sus narraciones de Memorias del Fuego I y II  Galeano alude a lo femenino en muchos de sus relatos, por ejemplos sobre las esclavas de Surinam: “Antes de escapar, las esclavas roban granos de arroz y de maíz, pepitas de trigo, frijoles y semillas de calabazas. Sus enormes cabelleras hacen de graneros. Cuando llegan a los refugios abiertos en la jungla, las mujeres sacuden sus cabezas y fecundan, así, la tierra libre”. 

O la heroína negra brasileña Jacinta: ”Ella consagra la tierra que pisa. Jacinta de Siqueira, africana del Brasil, es la fundadora de esta villa del Príncipe y de las minas de oro en los barrancos de Quatro Vintens. Mujer negra, mujer verde, Jacinta se abre y se cierra como planta carnicera tragando hombres y pariendo hijos de todos los colores, en este mundo sin mapa todavía. Avanza Jacinta, rompiendo selva, a la cabeza de los facinerosos que vienen a lomo de mula, descalzos, armados de viejos fusiles, y que al entrar en la mina dejan la conciencia colgada de una rama o enterrada en una ciénaga: Jacinta, nacida en Angola, esclava en Bahía, madre del oro de Minas Gerais.”

O el relato sobre la  Pacha Mama: “En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la tierra y el tiempo. Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla. Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama. A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las flores, para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados. La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje. Desde abajo de la tierra, los muertos la florecen”

Con frescura, asombro, erotismo, desprejuicio, Galeano recupera, recrea nombra, las historias pequeñas, las invisibles sobre nosotras, las mujeres en la extensión de tierras y mares de esta América que sobrevive y se vive con sus esperanzas abiertas. Las mujeres hemos perdido a un aliado, efectivamente su última obra era “Mujeres, Antología”, a presentarse en España este jueves. Aquí uno de esos relatos:

“Sherezade:
Por vengarse de una, que lo había traicionado, el rey degollaba a todas. En el crepúsculo se sacaba y al amanecer enviudaba. Una tras otra, las vírgenes perdían la virginidad y la cabeza.
Sherezade fue la única que sobrevivió a la primera noche, y después siguió cambiado un cuento por cada nuevo día de vida.
Esas historias, por ella escuchadas, leídas o imaginadas, la salvaban de la decapitación. Las decía en voz baja, en la penumbra del dormitorio, sin más luz que la luna. Diciéndolas sentía placer, y lo daba, pero tenía mucho cuidado. A veces, en pleno relato, sentía que el rey le estaba estudiando el pescuezo. Si el rey se aburría, estaba perdida. Del miedo a morir nació la maestría de narrar”.

Silvia Ethel Matus, poeta, feminista y socióloga. 

sábado, 29 de noviembre de 2014

La Edad… ¿Y ahora qué hacemos?


La edad tiene significados diferentes para las personas. Muchas mujeres de niñas y adolescentes quisimos aparentar tener mas edad, para que no nos consideraran tontas o “pubertas”. De jóvenes no encontrábamos dificultad en decir la edad que teníamos, total los
veinte y cinco es una edad fabulosa. A los cuarenta, cuando nos preguntaron la edad contestamos ¿Y usted cuantos me calcula?. Al salirnos la primera cana, nos entra la histeria y mucho peor cuando nos recetan anteojos bifocales. A los cincuenta, los sesenta, la gente no nos pregunta la edad, la adivina, por ejemplo cuando nos dan el asiento en el bus. O cuando nos toman del brazo para cruzar la calle. Para las mujeres, la edad está determinada socialmente por su género, pues mientras la mujer que tiene canas es una “vieja” o “maitra”, un hombre con canas “es interesante”. Ni que decir de la censura que viven las mujeres cuarentonas o cincuentonas con amantes más jóvenes, ellas son “zorras”, mientras que los hombres con amantes jóvenes se les consideran “afortunados”, la discriminación es obvia.

Pero los años llegaron para quedarse: bien, mal o regularmente vividos, con pareja o sin ella, con hijos e hijas o sin estos. Asumir la edad que tenemos como un don, un regalo de la vida, o una tortura, pueden ser dos perspectivas. Si la asumimos como un regalo de la vida, la edad vivida y sus consecuencias (arrugas, canas, enfermedades, gordura, fatiga entre otras), nos parecerá menos tétrica. El diálogo con la edad es la temática de estos poemas míos, escritos en momentos de duda existencial, que los disfruten.


A ESTA EDAD

Mi cuerpo se derrumba
ante mi mirada
mitad asustada
mitad compasiva.
¿Que puedes decirle a este cuerpo?
Flor que parió
vivió sobresaltos
te sostuvo en las noches
de sal y desierto
de espesa rabia
que ha vivido también
carnavales,
primaveras de lujuria.

Dulce cuerpo
atado al calendario
ahora ajado y flácido.
Sos
mi cobijo
mi certeza
mi más allá
mi yo
mi dios.


IN SITU

Transito sobre fiebres y escombros
flores, semillas y abejorros
oteo el horizonte media sombra y media luz
soy única como estrella, guijarro o pólen
poblada de amores y razones
frenos y desenfrenos,
en esta edad de mujer madura
sin vergüenzas, cirugías u otros disimulos.
Guerrera fui, domadora del viento
ahora sin prisa, disfruto de la brisa
del rescoldo cálido de un abrazo
del tin tin de la lluvia y el rugido del trueno
de las voces amadas
del placer de seguir cabalgando en el tiempo
hasta llegar al penúltimo  escaño
y alegre, traspasarlo.

SIENTES

Sientes que dejaste atrás los miedos
más otros tras la sábana blanca aguardan:
a caerte
a comer demasiado
a excederte con vino
con azúcar o sexo
a subir escaleras
a mojarte con lluvia
a morir cuando duermes
a dormir cuando hablan
entonces te das cuenta
que la vejez ha llegado
y te acomodas a ella...
Sesentera o setentera
eres sobreviviente de nefastos dictadores
democracias sospechosas
malos maridos o pésimos amantes.
Ahora siéntete libre y gozosa
con hij*s o sin ell*s
con canas o con tinte
con ganas o desgano
y recuerda siempre para acompañarte
el canto de las viejas brujas:
"Viejo, viejo es el mar y también ruge
las galaxias centenarias y brillan en el espacio con sus luces
con sus luces

con sus luces".

miércoles, 27 de agosto de 2014

Patriarcado, Buen vivir y Mujeres Indígenas

Patriarcado[1]

El Patriarcado existe, antes aún que la sociedad de clases. El Patriarcado fue traído desde España y Europa por los conquistadores de América Latina, y posiblemente se manifestaba también en la cultura pre-colombina. Fray Bernardino de Shagún en sus crónicas sobre la conquista de México, expresó que dos cosas le asombraban de las mujeres indígenas:
que si un hombre las maltrataba, lo echaban de la casa y conseguían otro, y que practicaban abortos.
Como concepto: el patriarcado es un imaginario “entendido como correlato representativo del sistema de prácticas que sustentan sus pactos”(de los hombres)  y que puede ser resumido en los siguientes “axiomas”
“1- Es “natural”, que se establezca una jerarquía entre varones y mujeres en la cual las mujeres aparecen como subordinadas.
2- Para mantener esa jerarquía, los varones deberán relacionarse entre si de determinada manera en orden a que la masculinidad se instituye como un sistema de prestigio.
3- Las mujeres funcionan como el objeto transaccional de los pactos que traman los varones de ese modo y que revisten modalidades muy diferentes.
4- Los varones, como lo designa Simone de Beauvoir en “El Segundo Sexo”, heterodesignan a “la Mujer” como “la Otra”…
5- En función del carácter “natural” de la jerarquía así establecida, el poder político que se adjudican los varones va con el poder patriarcal o facultad de acceso y de control  sobre las mujeres…”
A esto han llamado algunas autoras feministas “el contrato social patriarcal”.
6- Se heterodesigna (desde afuera) de manera universal a “la mujer”, a diferencia de “las mujeres”, que son diversas. La mujer como modo genérico de designación expresa “la idea de los varones acerca de cómo las mujeres deben ser, de qué modo ellas deberán encarnar lo que a ellos se les antoja como “femenino”. Es es una “feminidad normativa”, un estereotipo.
Aplicando estos axiomas a la realidad de las mujeres posterior a la conquista podemos hacer la siguiente lectura:

Antes de la conquista, “las mujeres americanas tenían sus propias organizaciones, sus esferas de actividad reconocidas socialmente y, si bien no eran iguales a los hombres, se las consideraba complementarias a ellos en cuanto a su contribución a la familia y la sociedad. Además de ser agricultoras, amas de casa y tejedoras y productoras de las coloridas prendas que eran utilizadas tanto en la vida cotidiana como durante las ceremonias, también eran alfareras, herboristas, curanderas y sacerdotisas al servicio de los dioses locales. En el sur de México, en la región de Oaxaca, estaban vinculadas a la producción de pulque-maguey”[2]

En la colonia, el hombre era el patriarca colonial, el dueño de la mujer, generalmente indígena, o española, de sus hijos bastardos, y del resto de indígenas de la encomienda o repartimentos y posteriormente en muchos lugares de Abya Yala, de mujeres y hombres esclavizados traídos desde Africa.
Las mujeres indígenas o no fueron utilizadas en las alianzas con otras familias españolas para acrecentar la fortuna y asegurar el linaje. Los hombres de las élites establecieron un pacto entre sí, mediante las mujeres.
Con la independencia de las provincias de América Latina del dominio de España que posteriormente se convirtieron en naciones, la suerte de los pueblos indígenas y afrodescendientes y de los mestizos pobres, no cambió para mejorar. En El Salvador, en 1833, el Indígena Anastacio Aquino se levanta en armas contra el gobierno nacional surgido de la independencia en 1821. Las demandas del Nonualco eran alrededor de la devolución de las tierras comunitarias, contenidas en el Decreto de Tepetitán el 16 de febrero, este también  regulaba con duras penas el homicidio, robo y vagancia, entre otros; además, tenía un apartado para la protección de las mujeres casadas o recogidas, una muestra de la sensibilidad del líder indígena.  

Las mujeres, en el liberalismo que gobernó la nación a partir dela independencia, tuvieron acceso a algunos privilegios antes considerados solo para los hombres, como fue la educación. Sin embargo esta era concebida para que la mujer pudiera “orientar y formar” a los nuevos ciudadanos y cristianos. El liberalismo si bien introdujo cambios en la institucionalidad del país, no se preocupó por la población indígena, pobre o afrodescendiente. De acuerdo a un sistema de jerarquía, se asignó a las mujeres el papel de formadoras y cuidadoras de la familia, mientras el hombre accedía al mundo público. Asi se van configurando dos géneros con características diferenciadas de acuerdo al imaginario masculino: la mujer para la casa, el mundo de los afectos, el cuidado de las y los hijos, la ternura, la sumisión y la sexualidad pasiva. El hombre al mundo de lo público, la razón, la conquista, la agresividad, la sexualidad activa y hasta violenta. Se establece una división sexual del trabajo: el hombre a lo público, la mujer a lo privado. La relaciones entre estos géneros: masculino y femenino están marcados por la asimetría y la desigualdad, estamos ante relaciones desiguales entre los géneros. La lucha por cambiar las relaciones desiguales entre los géneros ha sido una bandera central del feminismo[3] latinoamericano.
Este imaginario sobre los géneros y sus papeles ha sobrevivido hasta nuestros días, mismo que ha sido puesto en cuestión por las luchas feministas y de los movimientos de mujeres.

  El  Buen vivir en la lucha de las mujeres indígenas.
De acuerdo a los planteamientos formulados desde distintos movimientos indígenas del continente: Buen vivir significa[4]:
      Espacio comunitario, en donde existe reciprocidad, convivencia con la naturaleza, responsabilidad social, es decir “Buen vivir”.
      Nuevo modelo de vida con pretensión de alternativa frente a la concepción occidental, que va más allá de los indígenas y vale para todo el planeta.
      Convivencia comunitaria, igualdad social, equidad, reciprocidad, solidaridad, justicia y paz. Además relación armónica entre la humanidad y la madre tierra.
      Calendario ancestral y la importancia del sol y la luna, ética cósmica.
Muchos de estos principios son practicados por mujeres indígenas de Mesoamérica y el continente Americano. Sin embargo la realidad que como mujeres viven las han acercado, no sin polémica a los planteamientos de la lucha feminista por los derechos de las mujeres.

Las mujeres indígenas organizadas del estado de Guerrero, México han expuesto la necesidad de: “desde nuestra cosmovisión queremos reclamar los derechos de las mujeres”[5]. Parecerían ser dos cosmovisiones antitéticas el feminismo y la cosmovisión indígena, pero las indígenas las están uniendo. “Esto es lo que no queremos de nuestra cultura: que la mujer camine detrás del hombre, que nos casen a la fuerza, que no ganemos lo mismo, que nos maltraten, que no podamos decidir cuantos hijos tener”[6]. Es lo que dicen las mujeres en la Ley Revolucionaria de las mujeres zapatistas en Chiapas, México. Y agregan “queremos conservar nuestra forma de rezar, de vestir, de hablar, de curar…” En la declaración “Construyendo nuestra historia” del Encuentro Nacional de mujeres indígenas, celebrado en Oaxaca en 1997 se expresa lo siguiente[7]:
“Que las mujeres indígenas formamos parte importante en el desarrollo de nuestro pueblo y del país.
Que los derechos de las mujeres, y en particular de las mujeres indígenas no son reconocidos -por la Constitución-.
Que el derecho a la paridad y la equidad es parte de las exigencias que presentamos en la mesa de Derechos y Cultura indígenas, en San Andrés, Chiapas.

Que queremos cambiar el artículo 27 constitucional para que permita que las mujeres tengamos derecho a heredar la tierra”
Las mujeres indígenas están dando un enorme aporte al marco y concepto de los Derechos Humanos. Desde una situación compleja donde se intersectan: género, clase, etnia y raza.
Se trata pues de “poder hacer su vida”, la vida propia, individual y colectivamente, el Buen vivir.

La complementariedad, una polemica
Muchas feministas han sido críticas al concepto de complementariedad. Según la antropóloga feminista mexicana Sylvia Marcos, la dualidad si es parte de la cultura indígena, pero el término de complementariedad es un concepto que llega a la cosmovisión indígena desde el catolicismo, que interpretaba que los quehaceres de mujeres y hombres indígenas se complementaban, en esta complementariedad, el hombre indígena era el superior. El término fue asumido por la cultura indígena  Sin embargo, la autora cree que entre ese concepto católico y la práctica en la cultura indígena hay diferencias: “en el mundo indígena la complementariedad no se jerarquiza. No se trata de opuestos que se excluyen. Ni tampoco de opuestos que se acomodan jerárquicamente…En el mundo mesoamericano, la complementariedad no significa la de varón-mujer solamente…Es un complejo significado que interconecta a todos los seres de una manera muy mesoamericana, de una forma que nosotras podríamos llamar horizontal”.[8]
A pesar de las desavenencias y encuentros entre feminismo y cultura indígena, la esperanza de su diálogo se puede percibir en las palabras  de una mujer amuzga, indígena, de Guerrero, México, que expresaba: “La lucha de las mujeres indígenas no está peleada con la lucha de las mujeres feministas…va de la mano y va a la par porque hay temas que nos atraviesan la vida por ser mujeres”
Este es el fragmento de mi ensayo: EL BUEN VIVIR, MOVIMIENTO EMERGENTE ANTE LA GLOBALIZACION Y SU RELACION CON LOS DERECHOS DE LAS MUJERES. Presentado al diplomado Buen Vivir y epistemologia. UNES-UES.


[1] Amorós, Celia. “Mujeres e imaginarios de la globalización”. Homo Sapiens. España 2008. P. 218
[2] Federeci, Silvia. “Caliban y la bruja”. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficante de sueños. España. 2010. P. 305
[3] "El feminismo se apoya en el reconocimiento de las mujeres como grupo específico y sistemáticamente oprimido. Además de la afirmación de que las relaciones entre hombres y mujeres no están inscritas en la naturaleza, sostiene que la posibilidad política de su transformación existe: la vindicación nace de la contradicción entre el afirmar principios universales de igualdad por un lado, y la realidad de la desigualdad de poder, bienes, derechos y oportunidades entre mujeres y hombres". Luz Martínez y Rosa Escapa, autoras de “Guía para la participación social y política de las mujeres”.
[4] Vega, Lilian. Conferencia en el Diplomado Buen Vivir, Espistemología e investigación científica. 19-6-2014.
[5] Marcos, Sylvia. Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas. Ediciones EON, San Cristobal Las Casas. México 2011. P. 104
[6] Marcos, Sylvia. Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas. Ediciones EON, San Cristobal Las Casas. México 2011. P. 105
[7] Marcos, Sylvia. Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas. Ediciones EON, San Cristobal Las Casas. México 2011. P. 110
[8] Marcos, Sylvia. Mujeres, indígenas, rebeldes, zapatistas. Ediciones EON, San Cristobal Las Casas. México 2011. P. 102

lunes, 14 de julio de 2014

POESIA PALESTINA, una voz estremecida

En homenaje al Pueblo Palestino y su lucha por sobrevivir. A sus niñas, niños, mujeres y hombres víctimas de los bombardeos israelíes.



MI CIUDAD ESTA TRISTE. FADWA TUQAN poeta palestina

El día en que conocimos la muerte y la traición,
se hizo atrás la marea,
las ventanas del cielo se cerraron,
y la ciudad contuvo sus alientos.
El día del repliegue de las olas; el día
en que la pasión abominable se destapara el rostro,
se redujo a cenizas la esperanza,
y mi triste ciudad se asfixió
al tragarse la pena.
Sin ecos y sin rastros,
los niños, las canciones, se perdieron.
Desnuda, con los pies ensangrentados,
la tristeza se arrastra en mi ciudad;
el silencio domina mi ciudad,
un silencio plantado como monte,
oscuro como noche;
un terrible silencio, que transporta
el peso de la muerte y la derrota.
¡Ay, mi triste ciudad enmudecida!
¿Pueden así quemarse los frutos y las mieses,
en tiempo de cosecha?
¡Doloroso final del recorrido!

LA NIÑA / EL GRITO. MAHMUD DARWISH. Poeta palestino


En la playa hay una niña, la niña tiene familia
Y la familia una casa.
La casa tiene dos ventanas y una puerta...
En el mar, un acorazado se divierte cazando a los que caminan
Por la playa: cuatro, cinco, siete
Caen sobre la arena. La niña se salva por poco,
Gracias a una mano de niebla,
Una mano no divina que la ayuda. Grita: ¡Padre!
¡Padre! Levántate, regresemos: el mar no es como nosotros.
El padre, amortajado sobre su sombra, a merced de lo invisible,
No responde.
Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
La lleva en volandas la voz más alta y más lejana de
La playa. Grita en la noche desierta.
No hay eco en el eco.
Convierte el grito eterno en noticia
Rápida que deja de ser noticia cuando
Los aviones regresan para bombardear una casa
Con dos ventanas y una puerta.

Ramala, agosto del 2006.


http://www.contrapunto.com.sv/opinion/tribuna/que-le-importa-palestina-a-el-salvador


viernes, 20 de junio de 2014

El arte, las mujeres y el feminismo

Creo que en la creación artística feminista hay de todo. Pero lo que es más grave es una ausencia interesada de las mujeres en antologías literarias, curadurías de pintura, muestras de teatro, etc.Los hombres entre ellos generalmente se reconocen su obra, la difunden, la ensalzan, por ejemplo cuando se habla del Boom literario de América Latina, solo se menciona a autores hombres. No se toma en cuenta a escritoras como Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, Rosario Ferré, Elena Garro. Cuando las escritoras con vena feminista aparecen en el escenario desde fines de los 80's, como Isabel Allende, Gioconda Belli, Marcela Serrano, Laura Esquivel, los "críticos literarios", la etiquetan como "literatura light", para descalificarla, sin embargo en el fondo, es un apelativo para determinar lo hasta entonces no nombrado, la literatura de la otra, la mujer. Un anciano poeta cascarrabias, al ser preguntado por como escriben las mujeres poetas salvadoreñas dijo: "Hay poetas que escriben con el útero", para descalificar a las mujeres y su creación desde ellas mismas, sin cánones masculinos.
Muchas artistas jóvenes no se reconocen en una genealogía artística de mujeres, pues hay un sesgo en relación al arte de las mujeres, poco a poco se van descubriendo pioneras del teatro, de la pintura, de la literatura, etc. a partir del siglo XIX. El arte feminista se encuentra con ese escenario complejo y difícil de signo misógino, pero desde allí se crean hermosas obras. Hace poco las jóvenes teatreras de un proyecto financiado por FCAM, presentaron un monólogo muy rico llamado "Liberen a Barbie", el escenario es el cuarto de una niña con una cuna, desde donde la femineidad impuesta se rebela y se libera, los diálogos son de Eve Ensler, la autora de Monólogos de la vagina. Una dramaturga salvadoreña sensibilizada montó una obra en la que cuestiona lo masculino aprendido y lo desmitifica. Hay un sujeto emergente, las mujeres/las feministas, que contra todas las dificultades va visibilizando su propuesta y enriqueciendo las sociedades y lo humano con las mismas. 




Silvia Ethel Matus. Poeta, socióloga y feminista.